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WALTER ARCE

IDENTIDADES-EL SACERDOTE
19 jun 2016
2 min de lectura

Actualizado: 16 ago


Buenos días amigos

Hoy, al cumplir 25 años de su vida sacerdotal, me ha dado el privilegio de retratarlo. Y, para llegar al resultado que vamos a apreciar, les confieso que primero tuvimos que pasar un rato realmente agradable, porque este amigo es expresivo, alegre, vivaz y, sobre todo, muy jovial.

Cuenta que su camino sacerdotal comenzó acá, en San Rafael de Heredia. Por eso guarda un cariño muy especial por nuestro pueblo y conserva, después de tantos años, lindas relaciones con mucha gente de la comunidad.

Pero cuando pienso en Walter, inevitablemente regreso a aquellos años.

Recuerdo que, por aquella época, este personaje se había propuesto una misión muy particular: acercarse a la mayor cantidad posible de jóvenes, escucharlos y aconsejarlos día con día. Incluso, durante una etapa de su vida, terminó dando clases en el colegio.

Y tenía una manera muy suya de hacerlo.

En las procesiones se acercaba a los jóvenes que participábamos. Nos escuchaba, nos cuestionaba, conversaba con nosotros y, de una u otra forma, siempre terminaba invitándonos a misa.

Pero Walter no se quedaba esperando dentro de la iglesia.

Se iba al parque.

Se sentaba con nosotros y, en medio de nuestras conversaciones, nos enseñaba que en la vida no todo era diversión; que también había espacio para la espiritualidad, para detenerse un momento y mirar hacia adentro.

Él iba adonde estábamos nosotros.

Hasta llegó a confesarnos en plena calle para ayudarnos a librarnos de aquellas angustias que, cuando uno es joven, parecen enormes.

Con su astucia y su particular manera de acercarse a la gente, puso los ojos en una generación de jóvenes que hoy, muchos años después, seguimos agradecidos por sus consejos, por su paciencia y por aquella forma tan poco convencional de acompañarnos.

Y sí...

También lo recuerdo ¡montado en la Tagada!, mientras alguna gente lo veía completamente escandalizada... jajaja.

Quizá esa pequeña anécdota diga mucho más de Walter de lo que parece.

Porque mientras algunos podían preguntarse qué hacía un sacerdote ahí, él probablemente tenía muy claro lo que estaba haciendo: estar cerca de su gente.

Hoy, 25 años después, encontramos a un hombre con una gran trayectoria de servicio y devoción, pero también al mismo ser humano cercano y jovial que muchos conocimos caminando por las calles de nuestro pueblo.

Amigos, les presento al presbítero Walter Arce, quien dejó una profunda huella en San Rafael de Heredia y a quien muchos rafaeleños recordamos con enorme cariño.

Hoy tuve el privilegio de hacerle un retrato.

Aunque, pensándolo bien, la huella que Walter dejó entre nosotros comenzó a retratarse hace muchos años.


 
 
 

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