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JOSELO GARITA

  • IDENTIDADES-EL LEGIONARIO
  • 26 jun 2016
  • 2 min de lectura

Actualizado: 16 ago


Hoy es un dos por uno.....

Nos sentamos a conversar con un poquito de estrés. Mi amigo y su esposa no sabían muy bien qué iba a suceder durante aquella sesión de fotografías. Quizá porque nunca antes habían vivido una experiencia parecida o, simplemente, porque ponerse frente a una cámara siempre provoca cierta incertidumbre.

Pero pasó el rato, la conversación hizo lo suyo y, poco a poco, todos comenzamos a sentirnos más cómodos.

Entre recuerdos y anécdotas empezamos a escarbar en el pasado, tratando de encontrar la fecha de nuestros primeros encuentros. Y así llegamos hasta 1984.

Fue por aquellos años cuando un grupo de rafaeleños —entre ellos mi madrecita y otros familiares que se involucraron enormemente— tuvo la iniciativa de conformar un comité para organizar la primera Semana Santa en Vivo de San Rafael de Heredia.

Aquella idea, que seguramente comenzó entre conversaciones, ilusión y muchísimo trabajo, terminó convirtiéndose en una tradición profundamente ligada a la historia de nuestro pueblo.

Y ahí aparece nuestro personaje de hoy.

Durante 32 años, este hombre, muy conocido por todos ustedes, ha sostenido su participación con compromiso, abnegación, dedicación y, sobre todo, con una constancia y una disciplina dignas de reconocer.

Quizá algunos se preguntarán por qué comencé esta historia pensando en un «dos por uno».

La explicación está en las fotografías.

Porque esta vez no podía retratar solamente a mi gran amigo Joselo. Había alguien más que inevitablemente tenía que aparecer frente a mi cámara: ese personaje que durante 32 años se convirtió en parte de su propia identidad y también de la memoria de nuestro pueblo.

El soldado romano.

Ese personaje que Joselo ha representado con tanto orgullo durante más de tres décadas y que muchos hemos visto año tras año recorrer las calles de San Rafael durante nuestra Semana Santa en Vivo.

Por eso esta sesión terminó siendo, de alguna manera, dos retratos en uno.

Por un lado está Joselo, el hombre, el amigo, la persona que conozco desde aquellos años.

Y por el otro está el soldado romano, el personaje que el tiempo, la tradición y su enorme constancia terminaron haciendo inseparable de él.

Hoy mi cámara tuvo la oportunidad de encontrarse con ambos.

Acá les dejo el resultado de este trabajo. Como siempre, me encantará conocer sus opiniones, leer sus recuerdos y saber qué les transmiten estas fotografías.

Saludes y hasta el próximo domingo.

Porque hay personajes que uno representa durante muchos años… hasta que un día descubrimos que también se han convertido en parte de nuestra propia historia.


 
 
 

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