GUILLERMO BOGANTES
Actualizado: 16 ago

Este es el mes de la patria y, para conmemorar una fecha tan especial, quiero comenzar con un personaje que ha contribuido enormemente a nuestro cantón.
Un hombre que, de alguna manera, ha logrado trascender en el tiempo con un mérito muy particular:
unir a un pueblo a través de la información.
Cuando intenté preparar su presentación me encontré con un pequeño problema.
¿Cómo describirlo?
Resulta que nuestro personaje es tan particular y polifacético que, cuando comencé a enumerar todo lo que ha hecho, aquello parecía más bien la descripción de uno de esos personajes del Renacimiento que estudiábamos en las clases de Filosofía.
¿Se acuerdan?
Bueno, para quienes no lo recuerdan, no llevaron Filosofía en el cole o lograron escaparse de ella en la «U», acá les va la presentación de nuestro rafaeleño:
Filósofo, escritor, fotógrafo, educador, artista, agricultor, periodista, consejero, crítico y defensor de los intereses de su comunidad.
Y después de semejante lista, tengo la impresión de que todavía me quedé corto.
Porque más allá de los oficios, conocimientos y habilidades que podamos atribuirle, existe algo que para mí define mucho mejor la dimensión de este personaje:
Memo ha dedicado buena parte de su vida a rescatar y comunicar la memoria de nuestro cantón.
A través de los años ha realizado un extraordinario trabajo de rescate cultural, procurando mantener vivos nuestros valores, tradiciones, leyendas, dichos, historias y personajes.
Es decir, esas pequeñas cosas que, cuando se miran por separado, pueden parecernos cotidianas, pero que juntas terminan respondiendo una pregunta fundamental:
¿Quiénes somos?
Vivimos en una época en la que recibimos información de todas partes del mundo y en cuestión de segundos.
Eso tiene enormes virtudes.
Pero también puede provocar que dejemos de mirar lo que tenemos a pocos metros de nuestra propia casa.
A veces conocemos historias de lugares lejanísimos y, sin embargo, ignoramos quién fue aquel personaje que caminó durante décadas por nuestras calles, de dónde nació una tradición de nuestro pueblo o por qué nuestros abuelos utilizaban determinada expresión.
Y ahí es donde el trabajo de personas como Memo adquiere un valor enorme.
Porque Costa Rica sí tiene una cultura rica, diversa y profundamente arraigada.
La encontramos en nuestra manera de hablar.
En nuestras comidas.
En las historias de los abuelos.
En las leyendas.
En las fiestas.
En nuestras creencias.
En el campo.
En el café.
En los personajes del pueblo.
Y también en quienes se han tomado el trabajo de documentarla para que no desaparezca.
Por eso existe además una coincidencia muy bonita entre su labor y este proyecto que hoy me permite llegar hasta sus hogares y sus teléfonos.
De alguna manera, Memo y Identidades andamos buscando algo parecido.
Él desde la comunicación, la escritura, la fotografía y su permanente interés por la historia local.
Yo desde mi cámara y estos pequeños relatos que acompañan cada rostro.
Los dos, cada uno a su manera, tratando de dejar constancia de que por estas calles pasó gente que merece ser recordada.
Y hoy le tocó a él ponerse frente a mi cámara.
Damas y caballeros, les presento al polifacético «Barraco», el señor Guillermo Bogantes, nuestro querido Memo.
Un hombre que ha hecho de la comunicación una parte esencial de su vida y que durante años ha contribuido a mantener conectado e informado a nuestro cantón.
Este retrato también tiene algo particular.
No pretende mostrar únicamente un rostro.
Hay detrás de él una historia de vivencias, placer, alegría y dolor; la historia de un hombre que, como todos nosotros, ha ido dejando huellas mientras recorre su propio camino.
Y quizá ahí esté precisamente la paradoja de esta fotografía:
durante muchos años Memo se ha dedicado a contar las historias de los demás.
Hoy quise que, por un instante, fuera él quien se convirtiera en historia.
Amigos, este es Guillermo «Memo» Bogantes.
Un rafaeleño.
Un Barraco.
Un comunicador.
Y, sobre todo, uno de esos personajes que comprendieron hace mucho tiempo que un pueblo que comunica su historia también encuentra una manera de no olvidarse de sí mismo.
Este es un retrato para recordar.






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