Juan Carlos Solano Lumbí
Actualizado: 18 ago
Bienvenidos a una presentación mas de nuestro proyecto Identidades.

Los recuerdos de infancia tienen una manera curiosa de regresar: basta una conversación entre amigos para que vuelvan los juegos, los lugares y hasta aquellas pequeñas cosas que, sin saberlo, terminaron formando parte de nuestra historia.
Es grato para nuestro proyecto llegar a cada uno de sus hogares. Este 2017 viene lleno de grandes sorpresas, y hoy quiero presentarles a una gran persona que ha dedicado su vida al arte.
A nuestro invitado lo conozco desde que éramos muy jóvenes, desde aquella época en que nos divertíamos con los amigos fuera de nuestras casas. Vamos a refrescar la memoria: ¿recuerdan ustedes los famosos cigarretes? Cada papel tenía un valor diferente según la dificultad para encontrar el envoltorio de determinada marca de cigarrillos. Recuerdo algunos muy importantes por su valor: MORE, Hemu, Rex, Marlboro y, ni qué hablar, los famosos Chesterfield. El juego lo ganaba quien lograra obtener más cigarretes —envoltorios de cigarros de cajetilla suave—. Al final, era toda una colección de pura basura, pero para nosotros tenía un valor enorme.
A ver, amigos de Identidades: si alguno recuerda el juego de los cigarretes, deje por este medio su comentario y cuéntenos qué más recuerda de aquel juego.
Con nuestro invitado también volvieron a la memoria aquellas reuniones presenciales de amigos, donde brotaban los juegos en escenarios más naturales y menos cibernéticos. Salíamos en grupos y encontrábamos lugares que, en ocasiones, se convertían en escondites casi inaccesibles para nuestros mayores: el Potrero de los Locos, el Valle de las Lagartijas, la Poza Negra, el Tururo...
La noche de la foto fue un rato de muchísimo humor. Recordamos tantos detalles de nuestra infancia que necesitaría más de un mes para abarcar la cantidad de situaciones que vivimos en aquella época.
Y entre esos recuerdos aparece, inevitablemente, una guitarra. Nuestro amigo siempre ha sido un apasionado de ella. Casi cada vez que nos reuníamos para gozar de la vida, él llevaba su guitarra, y ya desde entonces comenzaba a verse un gran talento. Esa pasión lo impulsó a estudiar música. Tiempo después se integró a un grupo de guitarristas nacionales y salieron de gira por Centroamérica. Es ahí donde nuestro invitado encontró su plenitud.
Este es nuestro personaje: un hombre lleno de humildad y simpatía. Les presento al señor Juan Carlos Solano Lumbí, conocido simplemente como Lumbí. Aunque yo lo llamo LonDumbí, por una historia al revés que, como tantas buenas historias de amigos, solo se puede contar en una reunión presencial.






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