Sr. Juan Luis Camacho
Actualizado: 18 ago
Identidades

Hay profesores que nos enseñan a observar lo que ocurre dentro de un laboratorio. Otros nos llevan afuera y nos enseñan a mirar el lugar donde vivimos.
El profesor Juan Luis Camacho hizo ambas cosas.
Para continuar con nuestro tributo al 50 aniversario del Liceo Ingeniero Carlos Pascua Zúñiga de San Rafael de Heredia, hemos querido incluir en el proyecto Identidades a un hombre ejemplar que sirvió durante aproximadamente quince años como educador en nuestro colegio. Un hombre constante en su manera de entender la vida, respetuoso de su pueblo y profundamente preocupado por su entorno.
Nuestro amigo fue también un visionario. Dentro del Liceo dejó una huella importante como promotor y director de operaciones del laboratorio de Química. Gracias a su empeño, dinamismo y esfuerzo, aquel recinto logró funcionar y muchos estudiantes tuvimos la oportunidad de utilizarlo como parte de nuestra formación.
Pero su capacidad para proyectarse hacia la comunidad no terminó en las instalaciones del colegio.
También fue promotor y contacto para la realización de la casa de los Boy Scouts de San Rafael, otra muestra de su interés por aportar a la formación y al bienestar de nuestra juventud.
Quienes lo conocimos como profesor recordamos, además, otra faceta que lo distinguía: su profundo espíritu ambientalista.
Tengo muy presentes aquellas caminatas que realizábamos en grupo para descubrir nuestra riqueza natural. Era precisamente ahí, en el campo abierto, lejos del laboratorio y de las paredes del aula, donde nos transmitía su preocupación por la conservación y el respeto hacia nuestro entorno.
Tal vez por eso su enseñanza no quedó limitada a la Química.
Con gran orgullo, Identidades presenta a nuestro queridísimo profesor Juan Luis Camacho, un hombre de temple ejemplar, preocupado por el bienestar de nuestro pueblo y por el crecimiento y la formación de nuestra juventud.
¡Saludos, profe!
Las aventuras y travesuras que vivimos en el cole prefiero dejarlas aquí, esperando que sean nuestros lectores y, especialmente, sus exalumnos quienes se encarguen de completar esta publicación con sus propias historias.
Porque al celebrar cincuenta años de nuestro Liceo también celebramos a quienes dejaron algo de sí mismos en sus estudiantes.
Y quizá una de las mejores huellas que puede dejar un educador sea precisamente esa: enseñarnos algo en el aula y lograr que, muchos años después, todavía lo recordemos cuando volvemos a mirar nuestro pueblo.
Liceo Ingeniero Carlos Pascua Zúñiga — 50 aniversarioIdentidades






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