Profe Teresita Chaverri
Actualizado: 22 ago
Identidades

Saute, saute, sauterelle,
Car c’est aujourd’hui jeudi.
Je sauterai, nous dit-elle,
Du lundi au samedi.
Saute, saute, sauterelle,
À travers tout le quartier.
Sautez donc, Mademoiselle,
Puisque c’est votre métier.
Si tan solo me escucharan recitando cada línea, pensarían que soy un auténtico francés.
O al menos eso quiero creer.
En esta edición de Identidades les traigo a una mujer que despierta en mí recuerdos maravillosos. Son tantos que, después de todos estos años, aquella poesía titulada La Sauterelle continúa completa en mi memoria.
Jamás olvidé sus líneas.
Es más, cuando quiero conquistar a mi esposa, se las recito. El pequeño detalle es que el significado del poema no tiene absolutamente nada de romántico, pero es prácticamente lo único que me sé en francés, aparte de la famosa Marsellesa. Y entre cantar y recitar, definitivamente prefiero recitar.
Dicen que el francés es una lengua romántica y, para fortuna mía, nadie a mi alrededor sabe exactamente qué significa La Sauterelle, mucho menos lo que estoy pronunciando.
Así que no les queda otra alternativa que confiar en mi pulidísimo francés.
Pero detrás de la broma existe un recuerdo mucho más profundo.
Si después de tantos años aquellas palabras permanecen intactas en mi memoria, significa que algo especial ocurrió dentro de esas clases.
Y cuando pienso en nuestra profesora Teresita, no recuerdo solamente el francés. Recuerdo su dulzura, su buen carácter, sus sonrisas y aquellos consejos que aparecían dentro y fuera de las aulas.
Estimada profe: desde lo más profundo de mi corazón, le agradezco cada lección, cada sonrisa y cada consejo.
Damas y caballeros, Identidades tiene el enorme placer de presentarles a nuestra profesora de Francés, la señora Teresita Chaverri, integrante de aquella querida vieja guardia de nuestro Liceo Ing. Carlos Pascua Zúñiga.
Profe, bienvenida a nuestro proyecto y mil gracias por regalarme también una excelente noche de recuerdos y linda conversación.
Como siempre, este espacio queda ahora en manos de ustedes. Quienes fueron sus alumnos, déjennos sus anécdotas, recuerdos y comentarios sobre la profe Teresita.
Yo ya compartí uno de los míos.
Y pensar que después de tantos años todavía puedo cerrar los ojos y escuchar aquella clase:
Saute, saute, sauterelle…
Algunas lecciones se estudian para pasar un examen.
Otras, sin que uno se dé cuenta, se aprenden para toda la vida.






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